Según la consultora Kpler, México se ha colocado en el centro de la atención de Estados Unidos tras convertirse en el principal proveedor de petróleo para Cuba durante 2025, desplazando a Venezuela como el mayor exportador de crudo hacia la isla.
La consultora informó que México envió un promedio de 12 mil 284 barriles diarios, lo que representó aproximadamente el 44 por ciento de las importaciones cubanas de petróleo, con un incremento del 56 por ciento respecto a 2024.
Este aumento en los envíos mexicanos compensó la disminución del suministro venezolano, en un contexto marcado por la histórica relación bilateral entre México y Cuba, vigente desde la Revolución de 1959.
El crecimiento de estas exportaciones ha generado fricciones con sectores del gobierno estadounidense, que ya mantienen críticas hacia México por temas como el narcotráfico, la migración irregular y la seguridad fronteriza.
Ante lo anterior,, Washington ha intensificado su presión sobre gobiernos aliados de Cuba, tras el endurecimiento de sanciones y el mayor control estadounidense sobre el petróleo venezolano.
En ese sentido, funcionarios estadounidenses, entre ellos la subsecretaria Katherine Dueholm, han señalado que las acciones de México contravienen los objetivos de política exterior de Estados Unidos.
De igual modo, han cuestionado otros programas de cooperación con Cuba, como el envío de médicos, al que califican como un “esquema de exportación de mano de obra coercitiva”.
Por su parte, el Gobierno de Claudia Sheinbaum, ha defendido la legalidad y soberanía de estas exportaciones, asegurando que se realizan dentro del marco jurídico vigente y que no representan un cambio sustancial respecto a prácticas históricas de cooperación energética.
No obstante, con la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista para julio de 2026, legisladores estadounidenses han advertido sobre posibles “graves consecuencias comerciales” si México mantiene estos envíos. Analistas señalan que este escenario podría incrementar la volatilidad del peso mexicano y complicar las relaciones bilaterales en un contexto de creciente presión geopolíca.

